lunes, mayo 04, 2009
martes, abril 28, 2009
Golpeaba extraño. Pensó en llevar la derecha a su pecho, para rectificar su síntoma físico... prefirió dejarlo para luego.
Sentía disgregarse por dentro. Su cuerpo pesaba setenta y tantas horas de insomnio. Por el contrario, el reloj de pared se distrajo y hace varias semanas que marca las cero horas antes del meridiano.
Demora exhalación...
si...
no, si...
si...
Sentía disgregarse por dentro. Su cuerpo pesaba setenta y tantas horas de insomnio. Por el contrario, el reloj de pared se distrajo y hace varias semanas que marca las cero horas antes del meridiano.
Demora exhalación...
si...
no, si...
si...
viernes, abril 24, 2009
Un intervalo de quinta, tres tonos y medio; una cucharada pequeña de azúcar, la cuarta parte del sobre contenedor en el café de siempre; treinta y seis segundos, lo que tarda en decender el ascensor.
Mi vida y la de ella... la cuarta parte de nuestro ego.
Sentía que sus pensamientos estaban alterados por bemoles y sostenidos, las notas naturales... ausentes. Esto lo malhumoraba, no sin antes pensar en lo cursi de su soliloquio, algo así como una sonatina de mala muerte.
Aun quedaban rastros de luz, que bañaban el cuadrante derecho inferior del ventanal a un cuarto de estar cerrado. La habitación, abunda de nada. El afuera se reverberaba en el vacío de aquel adentro. Un recuerdo lo llevo aquel día en que durmió por primera vez allí. Se sintió solo, pero sin duda fue más acogedor que esta noche. La explosión de un carro, no logro sacarlo de su abstracción. Detención. Una fisura en la pared, recorría un largo viaje hasta el. Ya en el suelo, de aspecto huesudo. Tenía la imagen de un Stromberg Carlson de los 50´, madera robusta. El melómano sostiene un vinilo, jugando con su mano izquierda a girarlo. Sentía como su colmillo derecho, descansaba sobre los surcos del mismo.
Su mirada en dirección al resplandor que bañaba sobre el disco, con un pensamiento casi demorado <<...a esta distancia debería sonar el primer tema, ella por el contrario, no estaría de acuerdo. Ya no esta. Entonces es el primero... ¿o el segundo? Probablemente llegue al final y aun no va a estar... la impermanencia permanecía>>.
Mi vida y la de ella... la cuarta parte de nuestro ego
Sentía que sus pensamientos estaban alterados por bemoles y sostenidos, las notas naturales... ausentes. Esto lo malhumoraba, no sin antes pensar en lo cursi de su soliloquio, algo así como una sonatina de mala muerte.
8
Cero horas y treinta y siete minutos, Buenos Aires. La habitación se enfrentaba a la vehemencia de Callao, a treinta y cinco segundos de Corrientes. Repetía este calculo temporal cada vez que se dirigía al café, mientras pensaba en lo inoportuno de la cercanía de esa esquina. Cada vez que ella se escapaba, al salir corriendo detrás, la perdía fácilmente al doblar.Aun quedaban rastros de luz, que bañaban el cuadrante derecho inferior del ventanal a un cuarto de estar cerrado. La habitación, abunda de nada. El afuera se reverberaba en el vacío de aquel adentro. Un recuerdo lo llevo aquel día en que durmió por primera vez allí. Se sintió solo, pero sin duda fue más acogedor que esta noche. La explosión de un carro, no logro sacarlo de su abstracción. Detención. Una fisura en la pared, recorría un largo viaje hasta el. Ya en el suelo, de aspecto huesudo. Tenía la imagen de un Stromberg Carlson de los 50´, madera robusta. El melómano sostiene un vinilo, jugando con su mano izquierda a girarlo. Sentía como su colmillo derecho, descansaba sobre los surcos del mismo.
Su mirada en dirección al resplandor que bañaba sobre el disco, con un pensamiento casi demorado <<...a esta distancia debería sonar el primer tema, ella por el contrario, no estaría de acuerdo. Ya no esta. Entonces es el primero... ¿o el segundo? Probablemente llegue al final y aun no va a estar... la impermanencia permanecía>>.



